Capítulo 81. Desasechando la basura.
La madrugada en la mansión Valerián se rompió no con el canto de los pájaros, sino con el sonido de puertas abriéndose de golpe y voces cortantes.
Ares no había esperado a que saliera el sol. La oscuridad de su despacho se le había hecho insoportable y la necesidad de purgar su vida era una urgencia física, casi violenta.
Antes de las cinco de la mañana, todo el personal de servicio estaba formado en el vestíbulo principal, con los ojos legañosos y las caras llenas de miedo.
El ama de llaves,