Capítulo 71. Una boda fuera de lo común.
El murmullo de los invitados se apagó gradualmente, reemplazado por el sonido del viento moviendo las hojas de los robles y el trino lejano de un gorrión que parecía haber decidido colarse en la ceremonia.
Silas estaba de pie bajo el arco de ramas de sauce y rosas silvestres, con las manos entrelazadas a la espalda para disimular que le sudaban las palmas.
A su derecha, Ares le dio un leve golpe con el codo, una señal silenciosa de apoyo. A su izquierda, el juez de paz, un viejo amigo de la un