Capítulo 71. Rescatada.
El limpiaparabrisas de la vieja camioneta Ford chillaba contra el cristal, un sonido rítmico y agónico que luchaba por mantener a raya la tormenta. Fuera, la carretera vieja, esa serpiente de asfalto agrietado que bordeaba los límites del valle y que casi nadie usaba de noche, era una boca de lobo.
Elías apretó las manos sobre el volante desgastado, entrecerrando los ojos para ver más allá de los faros amarillentos que apenas cortaban la cortina de agua.
—Te dije que debíamos haber salido antes