Capítulo 68. Cuando la presa decide huir.
—Se acabó el tiempo —oyó decir al líder al otro lado de la pared, su voz grave y carente de emoción—. Voy a entrar.
Lyanna no lo pensó. Se impulsó hacia arriba, pasando primero la cabeza y los hombros a través del hueco estrecho.
La madera astillada le rasgó la ropa y la piel de la espalda, pero el dolor era irrelevante. Sacó una pierna, pataleando en el aire, buscando apoyo en el exterior, y se dejó caer hacia la tierra húmeda y fangosa del otro lado.
Sus pies tocaron el suelo con un chapoteo