Capítulo 59. Enfrentando al enemigo.
Dos días después
El trayecto hacia la Mansión Hawk fue inquietantemente similar a cuando fue a cenar, pero la atmósfera dentro del coche no podía ser más distinta.
Si la noche cuando fue a cenar había nerviosismo y expectativa, hoy había un silencio de hielo seco. Silas conducía con una calma mecánica, letal. Eris, sentada a su lado, sostenía una carpeta azul sobre su regazo, la prueba de todo.
No pesaba casi nada, apenas unos gramos de papel, pero Eris sabía que llevaba una guillotina cargada