Capítulo 60. Ultimátum.
Regina miró a Silas, luego a Eris. El pánico empezó a agrietar su máscara de porcelana.
—No puedes probarlo. Son… son préstamos internos. Todo se iba a devolver.
—No insultes mi inteligencia —dijo Silas—. Tengo a los contables. Tengo los correos. Y tengo a Ares Valerián con el dedo en el botón de "publicar".
Regina se puso en pie de un salto, tirando la silla hacia atrás.
—¡No te atreverías! —chilló, perdiendo la compostura por completo—. Soy tu madre. Soy Regina Hawk. ¡Si publicas eso, destr