Capítulo 58. No es justicia.
Esteban se congeló. Ares arqueó una ceja. Silas se giró bruscamente, como si le hubieran golpeado. Eris O'Neil se había separado del escritorio.
Ya no parecía la chica preocupada que había confesado su pasado criminal hacía diez minutos.
Ahora estaba erguida, con las manos cerradas en puños a los costados y una intensidad en la mirada que rivalizaba con la de los dos titanes que la rodeaban.
—Eris… —empezó Silas, dando un paso hacia ella, suavizando su tono—. Sé que tienes miedo, pero es la ú