Capítulo 57. Tú no eres Lyanna.
El vapor denso del baño empañaba los espejos y hacía que el aire estuviera cargado. Ares se había quedado inmóvil, con la espalda pegada de los azulejos.
Pero no estaba confundido.
Mientras ella se mantuvo con la seguridad de una mujer que cree tener el control.
La piel mojada.
La mirada provocadora.
Las manos extendidas como si él fuera una ofrenda.
—Ares… —susurró, con un tono tan calculado que a él le ardió la nuca—. ¿De verdad vas a decirme que no me extrañaste?
Sus dedos acariciaron su abd