Capítulo 53. Sesenta segundos.
Lyanna no tuvo tiempo de pensar. Solo sintió el golpe del pequeño cuerpo aferrándose a su cuello.
Lo levantó del suelo como si fuera lo único que todavía la mantenía viva.
—¡Ay, mi amor! —susurró, con la respiración rota—. ¿Qué hiciste, mi Harry?
Lo acorraló entre sus brazos, besándole la cabeza con urgencia.
Un miedo seco, inmediato, le atravesó el pecho.
—Podías haberte lastimado —dijo, su voz tembló—. Podías haberte asfixiado, ahogado… o caerte…
Harry se apretó a ella.
—Tuve miedo de que te