Capítulo 48. La verdad duele más que una mentira.
—Harry, cariño —dijo Lyanna, secándose rápidamente las lágrimas—. No pasa nada. La abuela y yo solo estábamos... hablando.
—¿Por los papeles? —preguntó el niño, señalando los documentos en el suelo—. ¿Son malos?
Eleanor miró a Lyanna, luego a Harry. Vio cómo el niño corría hacia Lyanna y se refugiaba en sus brazos. Vio cómo Lyanna lo abrazaba instintivamente, protegiéndolo.
—No, cielo —susurró Lyanna—. Son solo papeles aburridos de adultos.
Harry miró a su abuela con recelo.
—No quiero que le g