Capítulo 45. La sentencia y el precio de la verdad.
Lyanna sintió que el aire se cortaba. A pesar de las palabras de Ares y su valiente defensa, la herida de la humillación era profunda.
—Lena… —murmuró Ares, temiendo que ella se retractara de su confesión.
Lyanna apartó un poco el rostro. No fue un rechazo violento, solo un gesto diminuto, pero suficiente para hacerle un agujero en el pecho.
—No —dijo ella, baja—. Por favor, no digas más nada, por ahora.
Ares tragó saliva, pero antes de poder responderle, Harry levantó la carita, confundido por