Capítulo 40. La trampa perfecta.
Lyanna no esperó a que Ares la arrastrara. Apenas cruzaron el umbral del salón principal, soltó su mano del agarre protector de Ares, obligándolo a detenerse en medio del pasillo.
El corazón le latía con furia y una necesidad desesperada por respuestas que no admitían dilación. No podía seguir siendo la sombra confundida por más tiempo. Porque solo así podía seguir haciendo el papel de Lena.
—Ares, espera —dijo, la voz aún temblorosa por la adrenalina del encuentro con Tristán, pero firme por