Capítulo 37. La mentira que nos une.
La palabra resonó en su cabeza como un campanazo, ensordecedora, aterradora.
Ese hecho despejó cualquier duda de su mente. No era Lena, La Lena del pasado, la que él había conocido, de la que creyó estar enamorado y que tenía una reputación de salvaje y libre. No, esta era Lyanna su Lyanna, quien había llegado a él intacta.
Este don, esta barrera que acababa de romper con su urgencia animal, pertenecía a ella, a la mujer que lo volvía loco con tan solo una mirada.
A la mujer que tenía bajo él,