Capítulo 26. El límite de la cama matrimonial.
Una semana después
Una semana había pasado. Días de silencios tensos y de una cercanía asfixiante. Harry había salido de la UCI y había sido trasladado a una habitación privada. Lyanna y Ares se turnaban para cuidarlo. Pero esa noche decidieron quedarse los dos junto a su hijo.
Ella se acostaría en el sofá cama y él, se suponía, que en una silla, pero cuando la luz del sol se filtró por la ventana, lo primero que sintió Lyanna fue el calor: un brazo fuerte rodeándole la cintura, la respiración