Capítulo 27. Una casa, dos mentiras.
Lyanna no sabía cuánto tiempo llevaba sentada en el borde de la cama de invitados, con las manos entrelazadas y el corazón golpeándole el pecho.
Ares la había dejado allí después de anunciarle que esa noche debía dormir en su habitación, en su cama, a su lado.
Su cuerpo seguía temblando.
No quería traicionarse.
No quería desmoronarse.
Pero cada vez que cerraba los ojos, sentía la boca de Ares rozando la suya en la habitación del hospital.
Y eso la mataba.
Escuchó pasos en el pasillo. Pasos fir