Capítulo 143. La desesperación.
Eran las tres de la madrugada. La Mansión Valerián estaba sumida en una oscuridad casi total, solo rota por la luz de la luna que entraba a través de los ventanales blindados.
En la habitación principal, Ares no podía dormir.
Estaba sentado en el borde de la cama, mirando a Lyanna. Ella dormía o fingía dormir, acurrucada bajo el edredón de seda, con el cabello esparcido sobre la almohada. Se veía tan tranquila, tan inocente.
Ares sentía un peso en el pecho que no lo dejaba respirar. En unas hor