Capítulo 142. La carta nuclear.
La revelación de Esteban quedó flotando en el aire viciado del despacho.
Steven Anderson, el abogado, se detuvo en seco. Se quitó las gafas de montura gruesa y miró a Esteban, y luego a Ares, con una expresión que oscilaba entre la incredulidad y el asco profesional.
—¿Disculpa? —dijo Steven, bajando la voz—. ¿Acabas de decir bajo engaño? Porque hay una gran diferencia legal entre se le olvidó tomar la pastilla y lo que creo que estás insinuando.
Ares apretó la mandíbula con tanta fuerza que un