Capítulo 138. Ruido fuerte.
El reloj de pared de la cocina, un antiguo péndulo que Eleanor había traído de Europa hacía décadas, se convirtió en el sonido más fuerte de la casa.
Tic. Tac. Tic. Tac.
Cada segundo que pasaba era un martillazo en los nervios de Ares.
Habían pasado solo doce minutos desde que la puerta de la habitación de Harry se cerró con ese clic definitivo, pero para Ares, se sentía como si hubieran pasado doce años.
Estaban refugiados en la amplia cocina de mármol y acero inoxidable. Era el único lugar do