Capítulo 137. Todo depende de él.
A las ocho y cincuenta y cinco de la mañana, la sala principal de la Mansión Valerián parecía el escenario de una película de Disney.
Había flores frescas en los jarrones. Olía a galletas de vainilla recién horneadas, que Eleanor había mandado a hacer. La luz del sol entraba por los ventanales limpios.
Pero la tensión en el aire era tan espesa que se podía cortar con un cuchillo.
Ares estaba de pie junto a la chimenea apagada, con su suéter azul marino y los jeans. Se había mirado en el espejo