Capítulo 132. Frente a los lobos.
Esteban se acercó con dos pares de lentes de sol negros.
—Señor, señora. Estamos listos. El equipo de seguridad ha formado un pasillo hasta la limusina, pero no podremos evitar los flashes.
Ares tomó los lentes y se los puso, ocultando el cansancio y el dolor de sus ojos. Lyanna hizo lo mismo. Ahora eran dos figuras de piedra, impenetrables.
—Vamos —dijo Ares, ofreciéndole su brazo derecho.
Lyanna entrelazó su brazo con el de él, dándole soporte físico sin que se notara.
—Vamos a callarles la b