Capítulo 131. El rey y la reina.
Veinte minutos después, la habitación del hospital se había transformado en un vestidor improvisado, pero el ambiente no era frívolo. Se sentía como el vestuario de un general antes de la batalla final.
Esteban entró cargando dos fundas de ropa con el logotipo de una exclusiva sastrería italiana y una bolsa de compras de una boutique de lujo que habían logrado conseguir de emergencia.
—La prensa ha rodeado todas las salidas, señor —informó Esteban, colgando los trajes en el perchero metálico de