Capítulo 123. Lo amas como si fuera tuyo.
La lluvia arreciaba, convirtiendo la carretera en un río de asfalto negro y brillante.
Lyanna seguía agazapada entre las raíces del viejo roble, temblando de frío y de miedo, con la llave de cruz aferrada contra su pecho como si fuera un escudo medieval.
Sus ojos estaban fijos en los haces de luz que cortaban la oscuridad, acercándose rápidamente desde el este.
El rugido del motor era ensordecedor. No era un vehículo normal; sonaba como una tormenta acercándose.
De repente, un coche deportivo