El gerente del exclusivo lugar fue avisado, las cuentas ahí eran exorbitantes y tenían que prevenirse.
Los CEOS salieron al estacionamiento. El odio que se tenían era más que evidente, a Dimitrir Darkok le invadían los celos el pecho, y a Aleskey el deseo de poseer a esa hermosa mujer y mantenerla a su lado.
Ambos hombres eran de cuerpo atlético, y estaban bastante entrenados.
— No creas que me olvidé de... esto, te lo voy a cobrar ahora, Aquí no van a llegar tus guardias defenderte.