Un pequeño Vladimir.
Los dolores de Rafaela iban en aumento, como bien le habían contado, dar a luz no era nada sencillo, ahora mismo sentía que la estaban desgarrando por dentro.
— ¡Me duele mucho! ¿Por qué duele tanto? ¡Creo que voy a morir!
— Tranquila querida ya estamos aquí. ¡Rápido, mi nuera va a dar a luz, llévenla a atender!
El equipo de emergencias se movilizó con rapidez. La voz del CEO era imponente, pronto Rafael desaparecía detrás de las puertas del área de maternidad.
Mientras tanto el jov