Te vi, Emiliano, seguiste a Ángela.
Hubo alguien que se dió cuenta de que Angela había subido a la segunda planta, y que uno de los gemelos Mendoza había subido también.
Los jóvenes CEOS por supuesto que eran muy astutos, y solo era cuestión de sumar dos más dos. Unos socios lo distrajeron unos momentos, y cuando quiso subir a saber que estaba sucediendo, pudo ver que Angela bajaba algo apresurada, y con las mejillas sonrojadas.
Emiliano bajo también, y fue ahí donde lo abordó.
— Vamos a hablar al jardín, Emiliano. — Er