Me aceptan como su cuñado, o guardaré rencor.
Rafael tenía su afilada y penetrante mirada sobre Lucano, había escuchado su petición y le parecía bastante inconcebible.
— Tú sí que sabes aprovechar una oportunidad, ¿Eh? ¿No quieres las perlas de la virgen también? No, pero no te contengas, pide también uno de los angelitos que le revolotean alrededor, no seas tímido.
El gemelo hablaba con bastante sarcasmo, no iba a intercambiar a una de sus hermanas así como así.
— Ya dije que eso es lo que quiero de compensación Rafael, de otra