Los padres defienden a sus herederos.
La mano extendida de Sergey hacia Emy, era toda una sorpresa que aunque le parecía un sueño, era sin duda un sueño hecho realidad.
— No sé si debería de aceptar... No me gusta ser la última opción de nadie. — La trilliza también tenía su carácter, y sobre todo orgullo.
— ¿Me va a hacer suplicarle por un baile, señorita Mendoza? No parecieras tan dura con esa carita tan linda que tienes, y sin embargo me tratas tan cruelmente.
— ¿Y no te lo mereces?
— Por supuesto que no, yo soy un b