La llamada al segundo padre. Nadie me dice que hacer.
El niño todavía se quejaba de que lo hubieran acusado con la directora, no veía ningún problema en haber atacado a ese niño de menor grado, él y sus compañeros de clase.
— ¿Qué hiciste que cosa? ¡Tienes lo suficiente para tus gastos personales, para pagar la biblioteca, o comprar en la cafetería, siempre te proveo de todo! ¿Desde cuándo demonios comenzaste a asaltar compañeros y a golpearlos, maldita sea?
— Tu siempre me has dicho que puedo hacer lo que yo quiera, y es lo que hago, dijiste