Ella es mía, no la dejaré ir.
La mirada gris del CEO Darkok era más que aterradora, estaba dispuesto a todo por recuperar a Angelic. Incluso matar a ese desgraciado.
— Ha llegado la hora de llamar a nuestro peculiar amigo.
— ¿Quieres que lo haga yo, Emil? — El mano derecha Oliver, preguntaba.
— Yo lo llamo, ya verá ese bastardo roba madres, si me hace perder la paciencia. — Axel quería hacer la negociación, era bastante bueno con eso.
— Lo haré yo mismo, quiero saber que tiene para decir ese bastardo.
(...)