Dios, ayudame te lo ruego...
El mafioso no estaba contento con la amenaza de su cuñado, pero no se iba a arriesgar a que su mujer se molestará con él.
— Pasa Axel, pero te aclaro que Alessandra tiene plena confianza en mi.
— Si, si, mira como te creo. Entonces... ¿Qué hay que hacer?
— Axel, ¿Dime en donde dejaste a Sofía?
— Oh, si. — El CEO se dirigió a la puerta y la abrió. — !Sofía cariño, ven con papá!
Una pequeña niña de dos años y medio, con dos coletas y un lindo vestido de diseñador, corría hasta el