El dueño de tu corazón y de tu cuerpo.
El heredero Darkok estuvo observando muy de cerca la foto para ubicar el lugar exacto donde iba a ir a buscar a esa mujercita que se había pasado de la línea, con él no se jugaba y se lo iba a dejar muy en claro.
Después de pagar la cuenta, el ojigris salió en su coche deportivo como alma que lleva el diablo, rebasaba los coches con rapidez y de una forma temeraria, había aprendido a conducir desde muy jóven, y lo hacía con mucha destreza.
Las llantas rechinaron apenas se estacionó. Qui