Confesando la verdad.
La trilliza Mendoza había logrado escapar de las miradas penetrantes de sus hermanos y su padre, no sabía si los había convencido con la historia absurda que les había contado, pero por lo menos ya estaba en su habitación.
Rafi cerró la puerta y recargó su espalda en ella, dejó escapar el aire de sus pulmones y ya sin tanta presión, pudo sentir que su cuerpo estaba adolorido, sobre todo en su parte íntima, había sido su primera vez, y Vladimir estaba muy bien dotado, por supuesto que la dejarí