El club privado no tenía cartel, ni música que se escuchara desde afuera. No lo necesitaba. El verdadero lujo no se anuncia. Se reconoce.
Alonso avanzó primero, como si aquel lugar le perteneciera desde antes de existir. Su porte recto, el paso firme, la seguridad con la que entregó su abrigo bastaron para que las puertas se abrieran sin preguntas. Vega caminó a su lado, sintiendo cómo el ambiente cambiaba a cada metro que avanzaban.
No había risas estridentes.
No había baile vulgar.
Solo c