El jet avanzaba como una flecha negra atravesando la noche. Dentro, la luz era tenue, calculada para el descanso… o para la intimidad. El murmullo constante de los motores envolvía todo como un latido profundo, casi hipnótico. Vega estaba sentada junto a la ventanilla, con el cinturón abrochado, observando el cielo infinito que se desplegaba más allá del cristal.
Oscuro. Profundo. Infinito. Australia quedaba lejos. Demasiado lejos como para pensar que aquello era solo un viaje. Alonso estaba fr