El sonido del teléfono fue como un disparo en medio del silencio del despacho. Julián, terminaba de revisar los documentos legales, contestó mecánicamente. Al otro lado, la voz del oficial de policía no dejó espacio para dudas.
—Señor Casalins, habla el capitán de la central. Hemos localizado el vehículo de su esposa en una zona industrial a las afueras. Debe venir de inmediato.
Julián no preguntó. No pudo. El aire se le quedó atascado en la garganta mientras corría hacia su auto, seguido de cer