Los días siguientes, estuvieron llenos de una falsa tranquilidad. Los fantasmas del encierro no desaparecían.
William estuvo internado en el hospital, al igual que Dalia; ambos recibieron atención médica de urgencia para sanar los golpes del cuerpo.
Pero con Dalia la cosa fue más difícil. Ella tuvo que quedarse unos días más bajo atención psicológica, porque el trauma y las malditas pesadillas no la dejaban en paz, robándole el descanso y devolviéndola una y otra vez al mismo infierno.
Nahla