Dos años después…
El tiempo siguió su curso, dictando sus propios cambios, como un río que por fin encuentra un cauce sereno tras una tormenta devastadora.
Fabiola fue sentenciada a tres años de prisión por complicidad en secuestro extorsivo y concierto para delinquir. La justicia no tuvo piedad. Para ella, el encierro no era solo físico; era el peso del silencio de aquellos a quienes intentó destruir.
La vida de Valentina continuó llena de giros. Su empresa de bienes raíces en Canadá se fusionó