El celular vibró sobre la mesa de madera pesada. Alejandro estiró la mano, sintiendo un presentimiento amargo que le recorría la espalda. Al desbloquear la pantalla, el corazón le dio un vuelco violento. Eran ellas. Eran las fotos que nunca quiso ver. Eran las fotos de Valentina.
Al abrir el archivo, sintió un nudo ciego en la garganta. Su esposa, siempre tan llena de luz y de fuerza, aparecía tirada en un rincón sucio.
Tenía el rostro demacrado y la mirada perdida en una oscuridad que le partió