Leah había pasado los últimos minutos de pie frente a la ventana del piso reservado de la clínica, mirando sin ver el cielo nublado que anunciaba otra tormenta. Kevin estaba estable dentro de su gravedad, y ese pequeño rayo de esperanza era lo único que mantenía su respiración bajo control.
Pero desde que Dulce desapareció, desde que los abogados confirmaron la devastadora verdad financiera, la atmósfera había cambiado. Ya no era solo preocupación. Era estrategia. Era guerra.
Y era hora de mo