EXTRAS - GRANJA.
La mañana había amanecido suave en la granja.
Una brisa tibia recorría los campos, moviendo lentamente las espigas y acariciando las ramas de los árboles frutales. El cielo estaba despejado, de un azul casi perfecto, y los primeros rayos del sol entraban por las ventanas grandes de la casa, llenando cada rincón de una luz cálida.
Isabel Hill se encontraba sentada en la mecedora del porche, con una manta ligera sobre las piernas y a su pequeña bisnieta dormitando sobre su pecho.
Emily respira