El humo del cigarrillo flotaba pesado en la habitación. Dulce Navarro permanecía de pie frente al ventanal, observando la ciudad como si pudiera dominarla solo con la mirada. Sus dedos largos sostenían el cigarro con una calma que no coincidía con el incendio que llevaba dentro.
Detrás de ella, dos hombres revisaban documentos en una mesa de cristal.
—Brasil sigue siendo un punto débil —dijo uno, con voz cautelosa—. Hill Enterprises ha perdido un pequeño porcentaje allí. Nada alarmante aún, p