El despacho estaba sumido en una penumbra suave, rota apenas por la luz tenue que entraba desde los ventanales. Afuera, la selva brasileña respiraba con su propio pulso, viva, constante, indomable. Dentro, el mundo se había reducido a un solo punto. Leah continúa durmiendo en el sofá, acurrucada contra el pecho de Kevin.
Él no se había movido en horas.
Estaba sentado con la espalda apoyada en el respaldo, una pierna ligeramente flexionada para sostener mejor el peso de ella. Sus brazos la ro