La noche había caído sobre Bella Vista con un silencio espeso, el tipo de silencio que presagiaba ruptura, caos, destrucción. La Mansión se sentía fría, como las emociones de la mujer que habitaba en ella. Dulce caminaba de un extremo a otro en su habitación, con el teléfono aún tirado en el suelo donde lo había lanzado minutos antes. Sus pasos eran rápidos, inquietos, casi frenéticos. Su respiración era irregular, como si cada bocanada de aire le costara esfuerzo.
El rostro de Dulce era un ret