En la mansión de los Li, la tensión se podía cortar con un cuchillo.
—Tienes que ir, Li Wei —ordenó su padre, ajustándole el broche de oro en el saco—. Y llevarás a tu hermano Kai. Es hora de que la Legión vea que nuestra descendencia es fuerte.
—Padre, Kai es impulsivo. No entiende cómo funcionan estas reuniones —protestó Li Wei, mirando a su hermano menor, quien limpiaba una navaja con aburrimiento—. Ese lugar estará lleno de buitres esperando que el "Nuevo Rey" cometa un error.
—Irán los dos