Mientras tanto, en el otro lado de la ciudad, el Mercedes negro de la familia Li se deslizaba por las calles iluminadas por neones. Li Wei conducía con los nudillos blancos sobre el volante, la mandíbula apretada. Kai iba en el asiento del copiloto, mirando por la ventana con expresión desafiante, aunque el sudor en su frente lo traicionaba.
Li Wei rompió el silencio primero, voz baja pero afilada como una navaja.
你这个白痴!(¡Eres un idiota!)
Kai giró la cabeza, frunciendo el ceño.
什么? (¿Qué?)
Li W