El tiempo avanzó sobre el asfalto de Miami, y con él, el peso de los secretos y la madurez de la dinastía. Cuatro meses pasaron desde la despedida en el hangar. Cuatro meses en los que el viaje de Mein y Arrieta a la Toscana les dio la paz que buscaban, mientras que en la mansión Ling, las precauciones se mantenían al máximo.
Para Clara, llegar a este punto era un logro hermoso. Su cuerpo empezaba a mostrar los cambios con más claridad: aquel vientre pequeñito de las primeras semanas ahora era