Wei salió de la sala de partos con el alma en un hilo. Una enfermera le confirmó que, aunque Clara había perdido mucha sangre y estaba exhausta, sus signos vitales se habían estabilizado y ya se encontraba en la Unidad de Cuidados Intensivos bajo observación estricta. Saber que su loto estaba viva le dio un segundo de respiro, pero la verdadera batalla por la supervivencia apenas comenzaba.
Arrastrando el pie por el dolor del tobillo doblado, al cual se negaba a prestarle atención, caminó a pas