El restaurante de lujo estaba en silencio, rodeado de música clásica y el tintineo de copas de cristal. Ángelo, impecable en su traje, le dedicaba una sonrisa llena de adoración a Cassandra mientras celebraban su aniversario. Ella, a pesar de sus ocho meses de embarazo, lucía radiante, aunque sus manos no dejaban de sobarse la espalda baja.
—Feliz aniversario, mi vida —susurró Ángelo, tomando su mano—. No puedo creer que en poco tiempo seremos tres.
Cassandra intentó sonreír, pero un dolor agud