AL DÍA SIGUIENTE..
Mientras en la mansión Ling el aire era de paz, en el apartamento de Elizabeth la tregua pendía de un hilo muy delgado. Tras la reconciliación de la noche anterior, ambos habían acordado —un poco por orgullo de Elizabeth y otro poco por la "promesa" de Zhang a su madre— que las cosas irían despacio. "Nada de sexo hasta que las bases estén claras", habían dicho.
Pero la realidad de la mañana era una tortura para el joven dragón.
Elizabeth se movía por el apartamento con una ef