¡Quiero sentirte hasta la garganta!
Él le agarró el cabello con una mano y tiró de su cabeza hacia atrás, follándola como un animal. El sonido húmedo y obsceno de su polla entrando y saliendo de ella llenaba toda la oficina.
De pronto, Zhang salió de su interior, la giró con violencia y la sentó sobre el borde del escritorio. Le abrió las piernas al máximo y volvió a metérsela de un solo empujón brutal, mirándola a los ojos mientras la penetraba.
—Quiero verte la cara mientras te follo —rugió,